Esta primicia mundial desvelada en exclusiva en Miami, en el marco del evento Hublot Loves Art in Miami, ha sido concebida a partir de cero y desarrollada al cien por cien por Hublot: desde el concepto, el método, las herramientas, los materiales a las gamas de colores conexas.

La idea parte de reproducir el efecto Rainbow de las piedras preciosas tradicionales, sin piedras preciosas y solo con carbono y materiales compuestos. Una ejecución de gran complejidad ya que se ha reproducido sobre la caja las variantes naturales que ofrecen habitualmente el diamante, el rubí, el zafiro o la esmeralda.

Así, la caja parece como si estuviera trenzada. En un primer momento se colocan finas barras de carbono con una separación de apenas unos milímetros entre ellas. En el pequeño hueco resultante, Hublot coloca verticalmente barras de material compuesto de colores, con una altura ligeramente superior. A continuación, esta altura se rellena con una tercera malla de carbono para que todo quede al mismo nivel. Carbono y material compuesto quedan así trenzados en la masa y en las tres dimensiones: largo, ancho y alto.

Para lograrlo, se tuvieron que realizar varios centenares de estas inserciones de colores, que en realidad es casi ante una ilusión óptica y que, además, quedan ligeramente ensombrecidas una vez que se introduce en la caja de carbono. Hublot tuvo que desarrollar un prisma completo a partir de estos ínfimos matices para reproducir el estallido de color de las piedras en su estado natural, un trabajo nunca visto en el campo de la relojería.

Otro de los desafíos consistió en colocar cada compuesto en el lugar adecuado para que la superficie del nuevo MP-09 fuera absolutamente lisa. Cada inserción aflora del carbono de manera imperceptible, pulida y ajustada a escala de micrones. 

En cuanto a la mecánica, el nuevo MP-09 conserva el mismo y excepcional calibre que le confiere vida desde sus primeros días: el movimiento HUB9009.H1.RA.B de carga manual, con 5 días de reserva de marcha. Está equipado con un tourbillon biaxial cuyo primer eje realiza una rotación completa por minuto, y el segundo, una cada 30 segundos. Esta hipnótica doble rotación inspiró el diseño de la caja con planos inclinados que permite ver el tourbillon a las 6 horas en el interior de una nueva arquitectura con gran riqueza cromática. Tan solo se han fabricado ocho ejemplares de esta obra maestra cuyo precio es de 220.000 €.

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