El valor de ser un Dior

La casa francesa celebra 70 años de creación e innovación en la moda y, entre otras actuaciones, ha decidido plasmar este aniversario en forma de relojes. Lo hace con dos líneas de actuación que muestran una vez más su capacidad para convertir el paso del tiempo en un ejercicio de belleza y personalidad.

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DIOR
LA COMPLEJIDAD DE UN BRAZALETE. Realizado en oro amarillo y pulido, representa la figura de una cinta de fibras entrelazadas. Una muestra de las capacidades de la manufactura de la firma en la Chaux-de-fonds.

El espectro creativo de Dior ha visitado pasarelas y salones de alta costura durante los últimos 70 años, pero lo más importante, ha creado un estilo propio. La mayoría coincide en ese talante tan femenino que queda patente en sus formas… y en su concepción del detalle. Hay una afirmación más que incluir en su universo, el de manejar como nadie los tiempos que marca la perfección creativa, y de su capacidad para reinventarse en su ideario sin perder su naturalidad. Quizás por ello, ya en la década de los 70 comenzó a valorar la inclusión del tiempo, el relojero por supuesto, en esa particular visión del estilo y la moda. Nacía el concepto Dior Horlogerie que tendría su impulso definitivo en 2001 con la inauguración en la Chaux-de-Fonds (Suiza), de Les Ateliers Horlogers Dior, su centro de creación relojera.

DIOR
TEJIDOS INSPIRADORES. Christian Dior transformó la vestimenta femenina, incluída la utilización de tejidos con motivos como la pata de gallo o el cannage. Él les dio una vida diferente y eso es lo que transmiten piezas como el Dior VIII Montaigne Tissage Précieux Cannage.

Convertido en el epicentro del ‘tiempo’ Dior, de él salen ahora una serie de creaciones que celebran este aniversario, y que se suman al bagaje relojero adquirido por la casa durante todo este tiempo. El primero de ellos es la Mini D de Dior Satine Tressée, donde además contribuye otro elemento importante de la evolución de la casa –Dior Joaillerie–, que desde 1998 traduce la visión de la maison al espacio ocupado por las grandes gemas.  La segunda pieza replanteada para convertirse en homenaje a estas siete décadas, es el Dior VIII Montaigne, que en esta ocasión completa su denominación con Tissage Précieux y que se declina en tres diferentes ediciones de ocho piezas cada una.

Exposición Dior

Volviendo a la Mini D de Dior Satine Tressée, hay que pensar que estamos ante una delicada creación que muestra todo el espíritu Dior. Introducido por primera vez en 2009, este diseño original de Victoire de Castellane toma ahora cuerpo de reloj joya con un diámetro de 19 mm y donde  brilla de forma especial su brazalete que evoca el diseño de una cinta, uno de los adornos preferidos por Christian Dior para rematar sus prendas, y que de hecho aparece referenciado en ‘The Little Dictionary of Fashion’ publicado en 1954. No ha sido una tarea fácil para los artesanos relojeros convertirlo en realidad; de hecho, lo primero que tuvieron que encontrar fue la fórmula para ‘dominar’ la rigidez del oro y convertir cada pieza en una suerte de trenza que diera forma a esa cinta.

Exposición Dior
DISTINTAS TEMÁTICAS. En los 3.000 metros cuadrados de superficie expositiva se presentan nada menos que 300 creaciones de alta costura que son el mejor reflejo de la contribución de Christian Dior a la evolución de la moda.

Muchas dosis de ingenio que sin embargo fijaron su atención en un arte ancestral de la moda, el de la ‘passementerie’, reconvertido ahora en un trabajo relojero. El resultado salta a la vista con un brazalete articulado tipo malla que permite una perfecta adaptación a la muñeca. Como si fuera uno de esos vestidos de noche ceñidos elaborados por el modisto. Y con el añadido de una pedrería que en este caso se torna en la presencia del brillo del diamante engastado tanto en el bisel como en la corona y la hebilla (para un total de 73 diamantes y 0.47 quilates). Una exaltación del estilo inconfundible de la casa que se ejecuta con la misma precisión artesanal requerida para cualquier trabajo de alta costura. La misma que muestra el mecanismo de cuarzo que lo mueve.

 

Exposición Dior

La segunda interpretación relojera de esta celebración es el Dior VIII Montaigne Tissage Précieux, tres exclusivas creaciones que  toman su inspiración de algunos elementos que forman parte del acervo creativo de Christian Dior. Por ejemplo, la pata de gallo, que fue empleado por primera vez por el modisto en su debut en febrero de 1947. Un tejido hasta entonces empleado solo por el hombre y que su osadía e interpretación del estilo trasladó a la mujer. Esa feminidad también la utilizó en ‘dibujos’ como el que dejaba el cannage (el entrelazado del mimbre) o el herringbone (solado espina de pez), que están presentes en estas tres composiciones que responden al apelativo de Cannage, Pied-de-pule y Chevron. Ocho piezas por cada una de ellas, dotadas de un calibre de carga automática y con el oro rosa como materia compositiva de una mesurada caja que solo llega a los 36 mm de diámetro.

Con estos mimbres, el resultado de todas ellas es, como la moda de Christian Dior, un manifiesto de la belleza y la feminidad; de la pasión por el detalle. Y también del rigor que la casa ha seguido a lo largo de su historia. En Dior Horlogerie se ha buscado la precisión, por supuesto, pero también trasladar al tiempo un estilo, una forma de entender la  relojería que se basa en sus postulados creativo en la moda; conceptos que se han perpetuado, y que hablan de un carácter  y una identidad que no está sometida a los designios del tiempo. Por eso, la relojería de Dior Horlogerie se desarrolla en tres tiempos diferentes, el que ofrece la materia, el que se encuentra en el trabajo manufacturado y por supuesto, en el que ofrece el espíritu de la casa. Y aunque como reconocen en la casa no se encuentran en el mismo plano de importancia, todos ellos siguen un único ritmo: el de la creación.

Exposición Dior

Diseñador de sueños

Lo dice claramente el título de la exposición que Dior ha creado para celebrar este 70 aniversario de la firma en el Musée des Arts Décoratifs, ‘Christian Dior: Designer of Dreams’. Se trata de un recorrido por la historia de la casa en 3.000 metros cuadrados de exposición en la que se han podido observar más de 1.000 objetos, entre ellos 300 trajes de alta costura, hasta convertirse en la exposición de moda jamás vista en París. . Con 23 diferentes temáticas, la exhibición visita los momentos claves de la trayectoria creativa de Dior, de sus influencias y de la iconografía creada a su alrededor. Una auténtica compilación del estilo y espíritu de un hombre que cambió la moda femenina…

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